16 de Marzo de 2010 | Agustín Acalá
George Bush no tuvo la culpa del 11 de septiembre sino que el responsable fue Bill Clinton y esa frase que se exhibe en muchas pegatinas adheridas en los vehículos de "Bush lied, people died" (Bush mintió y la gente murió) es un montaje de los liberales que no tuvieron reaños para mandar tropas a liberar Irak.
Sus aliados y amigos han comenzado a pasar el trapo sobre su fotografía para sacarla brillo y declararle uno de los mejores presidentes de las últimas décadas que tampoco tuvo nada que ver, por cierto, con el resurgimiento actual de Al Qaeda, de los talibán y de Irán porque es la política de Barack Obama de dar la otra mejilla a los enemigos de Estados Unidos y de desautorizar el uso de la tortura para hacer hablar a los terroristas la responsonsable de que Osama Bin Laden siga sin ser detenido, Afganistán sea un atolladero sin final y Teherán mantenga la construcción de su programa nuclear sin control de ningún tipo.
La vieja guardia pretoriana del antiguo presidente, escritor de sus memorias retirado en los suburbios de Dallas, ha salido a defenderle como un visionario que sufrió la debilidad de Clinton para luchar contra el terrorismo y el crecimiento de Al Qaeda durante sus últimos años en la Casa Blanca, que supo enviar a Irak al número adecuado de tropas en el verano del 2007 que aceleró el fin de la insurgencia y que, de haberle dejado el Congreso dominado por los demócratas, hubiera acabado antes de irse a casa con la guerra de Afganistán y los desafíos de Irán.
Habla estos días por los codos Karl Rove, el ideólogo del Bushismo, de que la historia juzgará a su viejo jefe como merece dentro de unos años. Tiene que vender el antiguo mano derecha del presidente un libro, titulado "Coraje y Consecuencias", en el que señala que se tiene que ser un gran hombre para tomar las decisiones que marcaron los ocho años de Buhs en Washington.
Y le defiende Dick Cheney a través de un grupo que ha creado su hija denominado Mantener a América Segura y que culpa a todo lo que huele a demócrata, liberal, Clinton y Obama de los males que persiguen a la patria del águila, la bandera estrellada, los toros cornudos tejanos y el béisbol.
Incluido el fin del uso de la tortura, que el vicepresidente permitió al no oponerse a ella y Liz Cheney pareció disfrutar (quizás perversamente) al conocer que se utilizaba en contra de los detenidos en Guantánamo. Ahora lanza diatribas contra los abogados defensores de los sospechosos de terrorismo que hay en la cárcel de la isla de Cuba y les acusa de ser agentes dobles: trabajaron para Bin Laden y Obama les ha premiado con puestos en su actual Administración.
Esta campaña en defensa de Bush y de sus secuaces tiene un objetivo ulterior. Atemorizar al presidente por si acaso en los próximos meses se decide a cambiar de política para dar votos a los demócratas en las elecciones del próximo mes de noviembre y cansado por el obstruccionismo republicano.
Y permite que el Congreso revise los años de Bush en la Casa Blanca, los atentados del 11 de septiembre, Irak, Afganistán, el fiasco económico y la ruina financiera de la nación.
Y eso si que será "the greatest show on Earth". Es decir, un circo.
es un blog de ADN.es escrito por:
Agustín Alcalá
En 1982 empecé a trabajar como periodista ante las Naciones Unidas. No escribí una línea durante años porque terminé organizando ruedas de prensa, viajes de ministros y chupándome muchas reuniones de comités aburridos en la ONU. En 1992 fiché, cual futbolista orgulloso y de fácil regate, por Onda Cero. Las pasé muy mal el 11 de septiembre del 2001 en las calles cercanas a las Torres Gemelas y me dieron un premio Antena de Oro que no tengo puesto en el cuarto de baño. Cuando no estoy ante el ordenador me dedico a entrenar a mi hija pequeña en el fútbol-soccer.
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