01 de Marzo de 2010 | Agustín Alcalá
"En tierra hostil" no es una película de guerra sino el relato en primera persona de un hombre que está enganchado a la guerra y no puede vivir lejos de ella.
Una visión que no le gusta demasiado al Pentágono que ha comenzado una campaña para boicotear la imagen del conflicto de Irak que presenta al público el largometraje aspirante a los Oscars que más reconocimientos ha recibido este año de los críticos y de los espectadores.
Robert Gates, el secretario de Defensa, casi nunca va al cine y cuando lo hace no suele comentar sus preferencias por las cintas que ve para no dar publicidad a las producciones que le entretienen. Y, sin embargo, su portavoz ha dicho que "En tierra hostil" le ha parecido auténtica porque presenta una imagen de Irak realista en la que la directora, Kathryn Bigelow, ha sabido despolitizar una contienda que tanto ha dividido a esta nación.
Hoy cientos de miembros de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas tienen que mandar hoy por correo sus papeletas finales -las votaciones se cierran mañana- con sus preferencias para los Oscars y la campaña montada contra Bigelow y su película puede afectar a la ganadora de la gala de la estatuilla dorada del domingo.
Una campaña que parece promovida por generales del Pentágono que no están de acuerdo con que los actores-soldados que aparecen en "En tierra hostil" sean la imagen que el gran público se lleve de los hombres del Army de los Marines que han peleado en la guerra que ha colocado, junto con Afganistán, a este país en la bancarrota.
También sería bueno recordarle cada día cuando se levanta al general Tommy Franks, el hombre que diseñó este conflicto y que pasará a la historia por la frase "we don't bodycount" (Nosotros no contamos el número de muertos), que en Irak han caído 4369 soldados, unos 30.000 han resultado heridos y 100.000 iraquíes han fallecido en la "liberación" de su país.
El largometraje ha sido criticado porque no se ajusta a la realidad y algunos militares dicen que varias de sus escenas no pudieron ocurrir durante el año 2004 cuando se relata la vida de esta unidad de desactivadores de bombas.
Un iraquí que se salta un control de seguridad y que sigue conduciendo su coche a las espaldas de los soldados nunca hubiera salido vivo; un paseo del protagonista por las calles de Bagdad sin escolta hubiera terminado en un secuestro o un tiro en la nuca; y una patrulla por los estrechos callejones de la capital iraquí sin la protección de carros de combate y de helicópteros garantizaba la muerte segura, advierten soldados que estuvieron desplegados en Irak y que viven para contarlo.
Y a los que no les gusta que el papel del actor Jeremy Renner sea el de un cowboy en Bagdad, un John Wayne con un rifle automático M16, que no cumple las normas, pone en riesgo la vida de sus compañeros y la suya y la adrenalina que le recorre la sangre cada vez que tiene que desactivar una bomba es una droga que no puede controlar.
El Pentágono, que se retiró de la producción una vez que comenzó el rodaje, asegura que sus hombres no son máquinas enfermas que actuan sin control y que no hay norma más sagrada que el proteger la vida de cada soldado y sus compañeros porque el mayor objetivo de todos ellos es volver sanos y salvos a casa y a sus familias.
Visión que vale para las películas de guerra de John Wayne aunque quizás no es la realidad ahora. Con unos soldados enfermos mentales, afectados por la violencia de Irak y también en Afganistán, que abandonan en masa el Ejército cuando regresan a sus bases y que deben reconstruir con muchos problemas sus relaciones con sus esposas, hijos y familiares, y que tendrán durante muchos años los efectos de este conflicto inexplicable en sus cuerpos y sus mentes.
Y si "En tierra hostil" sirve para cerrar heridas y curar mentes será la ganadora de los Oscars... aunque la estatuilla dorada se la lleve "Avatar", un videojuego
es un blog de ADN.es escrito por:
Agustín Alcalá
En 1982 empecé a trabajar como periodista ante las Naciones Unidas. No escribí una línea durante años porque terminé organizando ruedas de prensa, viajes de ministros y chupándome muchas reuniones de comités aburridos en la ONU. En 1992 fiché, cual futbolista orgulloso y de fácil regate, por Onda Cero. Las pasé muy mal el 11 de septiembre del 2001 en las calles cercanas a las Torres Gemelas y me dieron un premio Antena de Oro que no tengo puesto en el cuarto de baño. Cuando no estoy ante el ordenador me dedico a entrenar a mi hija pequeña en el fútbol-soccer.
Últimas entradas:
Archivo
Introduce el texto de la imagen.