04 de Febrero de 2010 | Agustín Alcalá
Sarah Palin está enfadada y cuando a la madre coraje del conservadurismo estadounidense le hierve la sangre en defensa de alguien a quien ama más que a nadie no hay una mujer más grande que la ex gobernadora de Alaska y, seguramente, la próxima aspirante republicana a la Casa Blanca.
Porque Sarah la pit bull ha respondido ofendida y dolida, en nombre de su hijo Trig, el más pequeño e indefenso, a las estúpidas palabras de Rahm Emanuel, el jefe de gabinete de Barack Obama, que en una reunión estratégica en la Casa Blanca el pasado verano utilizó al referirse a las guerra internas entre los demócratas la R word (retrasado mental) para criticar a los liberales.
Que por cierto colocaron en el Despacho Oval a su jefe.
Por supuesto que el rescatar la palabra ahora, meses después de que se pronunciara en una reunión interna y discreta, responde al interés político de humillar a Emanuel y, de paso, a Obama.
Pero son, precisamente, los políticos los que tienen que tener más cuidado en emplear palabras que tanto daño hacen a los demás, a los más indefensos, a sus familiares y amigos que saben lo que es vivir al lado de una persona con discapacidades mentales.
En Estados Unidos hay siete millones de ellos que han recibido un golpe en el estómago porque alguien de la importancia del jefe de gabinete del presidente ha utilizado la palabra retrasado mental como un arma arrojadiza, de insulto, crítica y derogatoria.
No es la primera vez que esta Administración, dominada por hombres que se creen intocables, insulta a los discapacitados. El presidente Obama ya lo hizo el pasado año en el Tonight Show con Jay Leno cuando al referirse a su puntuación jugando a los bolos añadió, entre sonrisas, "que con esos puntos puedo participar en los Juegos Paraolímpicos".
Hubo disculpas, especialmente a los Kennedy que tanto han defendido a los discapacitados mentales, y muchas promesas de que nunca volvería a ocurrir.
Ahora ha vuelto a suceder y algunos en la Casa Blanca disculpan el error cometido por Emanuel porque todo el mundo sabe que es un malhablado, un matón que atemoriza a amigos y enemigos por igual y que en muchas ocasiones no piensa lo que dice.
La señora Palin ha respondido como una madre ofendida y con razón y ha pedido la dimisión del jefe de gabinete. Sin suerte pero con el orgullo de una mamá dolida que sabe lo que es vivir cada día junto a un hijo que tiene el síndrome Down.
El problema para la política conservadora es que el padre ideológico del Partido Republicano, el comentarista radiofónico Rush Limbaugh, utiliza la R word continuamente en su programa de radio y sin vergüenza. Y hasta ahora la sarísima no ha dicho nada en su contra.
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Agustín Alcalá
En 1982 empecé a trabajar como periodista ante las Naciones Unidas. No escribí una línea durante años porque terminé organizando ruedas de prensa, viajes de ministros y chupándome muchas reuniones de comités aburridos en la ONU. En 1992 fiché, cual futbolista orgulloso y de fácil regate, por Onda Cero. Las pasé muy mal el 11 de septiembre del 2001 en las calles cercanas a las Torres Gemelas y me dieron un premio Antena de Oro que no tengo puesto en el cuarto de baño. Cuando no estoy ante el ordenador me dedico a entrenar a mi hija pequeña en el fútbol-soccer.
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