05 de Noviembre de 2009 | Agustín Alcalá
El cambio que ha generado Barack Obama en estos primeros 10 meses de mandato no es suficiente y los norteamericanos han demostrado en las elecciones de esta semana que quieren más cambio y más seguridad económica, más trabajos, menos impuestos y mayor control del déficit público.
Y nuevas caras en sus estados, ayuntamientos y políticos diferentes. Un mensaje muy claro a todos los senadores y congresistas que llevan años en sus puestos y parecen perpetuos y que deberían aprender la lección de Michael Bloomberg, el alcalde de Nueva York, que ha sido reelegido, después de gastarse casi 100 millones de dólares de su bolsillo, por una diferencia de menos de 50.000 votos frente a su rival, William Thompson, que apenas se ha gastado dinero en su campaña.
En la mente del 95 por 100 de los votantes de Virginia y en el 85 por 100 de Nueva Jersey, donde los republicanos han logrado el puesto de gobernador, el principal asunto era la economía.
Lo que significa que no están de acuerdo con las medidas tomadas hasta ahora por Obama para sacar a esta nación de la crisis. Los estadounidenses siguen sufriendo y el nivel de desempleo puede llegar mañana mismo, cuando se conozcan los números de octubre, a rozar el 10 por 100 por mucho que la Administración diga que la recesión ha terminado.
Los resultados no son un repudio de Obama, como reclama el Partido Republicano, sino de algunas de sus decisiones y de sus planes. Porque tanto en Nueva Jersey como en Virginia la popularidad del afroamericano permanece intacta y cuando les han preguntado muchos votantes dicen que volverían a votarle.
Las victorias conservadoras del martes han sido posibles porque la coalición que formó el presidente para ganar el pasado año se ha roto en esta ocasión. Los votantes negros, hispanos y jóvenes, tres grupos que fueron vitales para su victoria, se han quedado en casa en esta oportunidad y los independientes se han pasado al bando republicano.
Un 33 por 100 más de independientes apoyaron a Robert McDonnell, el candidato republicano en Virginia, y un 31 por 100 de este grupo dieron su voto a Christopher Christie, el ya gobernador conservador, en Nueva Jersey.
El electorado está enfadado con ambos partidos, no se fía de los políticos de siempre y anhela un cambio no se sabe todavía si de rumbo o simplemente de enfoque.
Lo que obligará al presidente y al Partido Demócrata a plantearse algunos de sus objetivos como la reforma sanitaria. Que ha salido dañada, sin estar en las papeletas, en estas elecciones porque ahora muy pocos congresistas y senadores de centro cuya reelección no está asegurada en los comicios del próximo año para cambiar la Cámara de Representantes y parte del Senado se atreverán a votar a favor de un nuevo sistema sanitario que muchos ciudadanos dicen es confuso, más caro y peor que el actual.
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Agustín Alcalá
En 1982 empecé a trabajar como periodista ante las Naciones Unidas. No escribí una línea durante años porque terminé organizando ruedas de prensa, viajes de ministros y chupándome muchas reuniones de comités aburridos en la ONU. En 1992 fiché, cual futbolista orgulloso y de fácil regate, por Onda Cero. Las pasé muy mal el 11 de septiembre del 2001 en las calles cercanas a las Torres Gemelas y me dieron un premio Antena de Oro que no tengo puesto en el cuarto de baño. Cuando no estoy ante el ordenador me dedico a entrenar a mi hija pequeña en el fútbol-soccer.
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