06 de Noviembre de 2008 | Agustín Alcalá
Barack Obama tiene delante unas expectativas que no cuadran con la experiencia política tan corta que tiene este político que hace cuatro años era un simple legislador en el parlamento de Illinois y por eso durante los próximos dos meses y medio hasta que asuma oficialmente la presidencia deberá volver al colegio para educarse.
La primera lección que recibará es inmediata porque esta mañana Mike McConnell, el director de la Inteligencia Nacional, el hombre que supervisa a las más de 40 agencias de espionaje de la nación, le presentará el mundo tal como lo ve la CIA. ¿Dónde se esconde Osama Bin Laden? ¿Qué generales de Pakistán colaboran con Al Qaeda y con los talibán? ¿Por dónde se mueven los barcos nucleares de Rusia? y ¿Quién en el gobierno de Méjico trabaja para el narcotráfico?
Aunque lo más fascinante y hasta alucinante para Obama será conocer cómo la Agencia Central de Información realiza su trabajo y en qué lugar tiene espías fidedignos, gobiernos comprados y en qué sitios sólo trabaja de oidas sin agentes sobre el terreno. Hay es donde ya se dará cuenta que es presidente porque esta misma información es la que recibirá también esta mañana George W. Bush. Y hay una cosa segura, a partir de hoy Obama y el vicepresidente Joe Biden que también recibirá las recopilaciones diarias de la CIA, verán a la agencia y los amigos y enemigos de Estados Unidos de una forma completamente diferente.
Durante la campaña electoral el presidente electo ha sido un hombre cauto que ha medido mucho sus palabras y pocas veces a cometido errores. Su verborrea y elocuencia jamás le ha traicionado. La segunda lección más importante que debe aprender es que ahora cualquier cosa que diga el presidente Obama, sus gestos, sus silencios y sus palabras tendrán una importancia desorbitada y una repercusión mundial. Cada vez que el presidente de Estados Unidos abre la boca, como tantas veces ha demostrado Bush en los últimos ocho años, tiene consecuencias. En casa y fuera porque el eco de sus comentarios es inmenso.
Debido a su carácter pocos anticipan que en estos 75 días que quedan hasta que asuma el puesto Obama cometa errores de bulto pero debe tener mucho cuidado. Tanto él como también su esposa Michelle y los hombres que les rodean y filtran sus palabras. Este antiguo profesor de Harvard está acostumbrado a dar lecciones y en ocasiones en la campaña electoral ha confundido en sus mítines a sus seguidores con estudiantes y les ha tratado como alumnos.
Pero este antiguo maestro debe aprender pronto una enseñanza: nunca dar mucho poder político a alguien que no puedas despedir. Lo que coloca a Michelle y a Barack Obama en el centro de un dilema. ¿Será la nueva primera dama otra Hillary Clinton? o ¿aceptará ser una figura decorativa al estilo de Jackie Kennedy? La diferencia es bien importante porque Michelle Obama deberá decidir, con el consejo y permiso de su esposo, si quiere hacer política o aparcar sus impulsos de ejecutiva y dedicarse a ser madre y a elegir el color de las cortinas y la decoración para Navidad.
es un blog de ADN.es escrito por:
Agustín Alcalá
En 1982 empecé a trabajar como periodista ante las Naciones Unidas. No escribí una línea durante años porque terminé organizando ruedas de prensa, viajes de ministros y chupándome muchas reuniones de comités aburridos en la ONU. En 1992 fiché, cual futbolista orgulloso y de fácil regate, por Onda Cero. Las pasé muy mal el 11 de septiembre del 2001 en las calles cercanas a las Torres Gemelas y me dieron un premio Antena de Oro que no tengo puesto en el cuarto de baño. Cuando no estoy ante el ordenador me dedico a entrenar a mi hija pequeña en el fútbol-soccer.
Últimas entradas:
Archivo
Introduce el texto de la imagen.
Otras webs de Planeta Ad Network: