15 de Julio de 2008 | Agustín Alcalá
El esparcir el miedo, el fomentar el odio y el promover la mentira no es cosa de risas y por eso la portada de la revista The New Yorker con Barack Obama de musulmán y Michelle Obama de terrorista no ha hecho gracia a nadie.
El intento del semanario de denunciar con una caricatura lo que dicen los más conservadores y extremistas del aspirante afroamericano puede ser digno y hasta ejemplar. Pero, quizás, hay otras mejores formas de proteger al candidato de esos ataques que son incorrectos y mentira. Especialmente en un país en el que hay demasiada gente con un arma al cinto y con un rifle en su armario y donde se conoce demasiado bien que presidentes y candidatos son vulnerables a las locuras de una mente que ha sucumbido al miedo, a las mentiras y al odio.
Por ello es comprensible la repulsa de la portada de The New Yorker, digno representante de la mejor prensa que se puede leer en este país y refugio de los más brillantes dibujantes políticos que hay en este momento aquí. El Obama con túnica, sandalias y turbante al lado de Michelle con un rifle semiautomático, con pantalón militar, pelo afro y saludando a su marido con el puño, al estilo de los radicales de los años sesenta, da la razón a todos aquellos que han esparcido los bulos de que el aspirante negro es musulman y que su esposa es una guerrillera del afroamericanismo que quiere hacer pagar a los blancos más de 200 años de esclavitud, vejaciones y segregación.
La imagen queda y muchos se olvidarán de las explicaciones del director del semanario de que todo es una broma y de la respuesta del candidato con un estricto "no comment". El estereotipo, contra el que tanto lucha el aspirante afroamericano, gana y el insulto queda.
Porque en esta nación hay todavía un 26 por 100 de los votantes que creen que el senador de color es musulmán, un 39 que estudió en una escuela islámica y un 12 por 100 que tomó el juramento en el Senado con el Corán y no la Biblia. Algunos han sacado incluso de sus estanterías la novela "The Manchurian Candidate", que Richard Condon escribió en 1959 y que Hollywood ha llevado a las pantallas en varias ocasiones y versiones, y dicen que Obama es un candidato infiltrado que cuando llegue a la Casa Blanca se quitará la máscara y defenderá a Osama Bin Laden y a sus ideas.
El líder de Al Qaeda también aparece en la portada de The New Yorker encima de una chimenea donde se quema la bandera estadounidense. Musulmán, terrorista, la bandera en llamas y Bin Laden. Todas imágenes que persiguen al contendiente demócrata y que no ha podido quitarse de encima después de más de siete meses de campaña electoral.
El dibujante Barry Blitt ha hecho una viñeta perfecta para los amantes de la sátira y se ha movido con las mejores de las intenciones pero una vez que ha aparecido en los kioskos la interpretación pertenece al comprador de la revista o al que la ve en la televisión o lee lo sucedido en este blog. Ese es el gran beneficio de la libertad de opinión y de mercado porque hay una cosa segura: dentro de muy poco la portada con la caricatura del terrorista Obama será la camiseta más vendida en Estados Unidos
es un blog de ADN.es escrito por:
Agustín Alcalá
En 1982 empecé a trabajar como periodista ante las Naciones Unidas. No escribí una línea durante años porque terminé organizando ruedas de prensa, viajes de ministros y chupándome muchas reuniones de comités aburridos en la ONU. En 1992 fiché, cual futbolista orgulloso y de fácil regate, por Onda Cero. Las pasé muy mal el 11 de septiembre del 2001 en las calles cercanas a las Torres Gemelas y me dieron un premio Antena de Oro que no tengo puesto en el cuarto de baño. Cuando no estoy ante el ordenador me dedico a entrenar a mi hija pequeña en el fútbol-soccer.
Últimas entradas:
Archivo
Introduce el texto de la imagen.
Otras webs de Planeta Ad Network: