07 de Marzo de 2010 | ADN.es
John McCain pensaba que la campaña a la presidencia del 2008 iba a ser la más complicada y difícil de su vida y seguramente la última vez que debía estar al lado en un mismo mitin político con Sarah Palin.
No se imaginaba el ex candidato republicano a la Casa Blanca que sólo dos años después se estaría jugando su puesto en Arizona y que la ayuda de la sarísima de Alaska sería necesaria para mantener su sueldo y su legado.
"Johnny Mc" ha pedido ayuda al Séptimo de Caballería ante la irrupción en la campaña al Congreso de este año de los votantes del Tea Party, esa banda de ultraconservadores que quieren borrar del mapa a todo lo que está conectado con el Washington oficial y gobernante, ha metido el miedo en el cuerpo a un hombre que durante cinco años aguantó con honor las torturas del Vietcong.
Por eso ha reclutado a Scott Brown, el nuevo senador que se ha convertido en la estrella del republicanismo porque ha robado a los demócratas el puesto en Massachusetts que perteneció durante medio siglo a Ted Kennedy. Y también a Palin, la heroína de los conservadores que le acompañará esta semana para recordar a los habitantes de Arizona que no hay nadie mejor en el estado que mi amigo John.
Que nunca ha debido defender con tanto cuidado su puesto de senador porque no había rival que se cruzara con su historial y con su mala uva. En el año 2004, McCain revalido su puesto con el 76 por 100 de los votos y ahora debe defenderse de las acusaciones de que es un liberal de su rival, el ex congresista y conductor de un programa de radio, J.D. Hayworth.
"Ha intentado intimidarme para que no me presentara porque sabe que sus credenciales conservadores no son ciertas", dice Hayworth de su oponente. Al que ataca como representante del Washington fracasado, gastador, incapaz de poner a los estadounidenses a trabajar, embargado y olvidado de los asuntos que preocupan a los ciudadanos.
Barack Obama es el presidente pero para Hayworth parece que el ganador de las elecciones del 2008 fue McCain y que ahora gobierna desde la Casa Blanca.
Lo que ha afectado al discurso del ex veterano de guerra que, para proteger su flanco derecho, ha sacado los cañones más conservadores y ataca una y otra vez la reforma sanitaria de Obama, acusa al presidente de copiar el modelo socialista de Europa, de no cumplir casa nada de lo que prometió durante la campaña presidencial y de cometer lo que llama un "robo generacional" al aumentar el déficit público sin cuidado y sin vergüenza poniendo en peligro a las generaciones futuras.
"Está gobernando desde la izquierda cuando hay pruebas de que Estados Unidos es un país de derecha y de centro. Si nos imponen la reforma de los seguros nos enfrentamos a un cataclismo político que envenenará el ambiente en Washington durante el resto del año y los demócratas pagarán las consecuencias en las urnas", repite como su lema de campaña.
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Agustín Alcalá
En 1982 empecé a trabajar como periodista ante las Naciones Unidas. No escribí una línea durante años porque terminé organizando ruedas de prensa, viajes de ministros y chupándome muchas reuniones de comités aburridos en la ONU. En 1992 fiché, cual futbolista orgulloso y de fácil regate, por Onda Cero. Las pasé muy mal el 11 de septiembre del 2001 en las calles cercanas a las Torres Gemelas y me dieron un premio Antena de Oro que no tengo puesto en el cuarto de baño. Cuando no estoy ante el ordenador me dedico a entrenar a mi hija pequeña en el fútbol-soccer.
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