22 de Abril de 2009 | Agustín Alcalá
Ahora que Barack Obama ha decidido aprender el español para leer los libros que le regala Hugo Chávez ha topado con el refranero castellano y se ha fijado en uno en particular: "El errar es de humanos y el rectificar es de sabios".
Y por eso parece más abierto a la idea de que aquellos dentro de la Administración Bush que dieron cobertura legal a las torturas a los prisioneros de la guerra contra el terrorismo sean puestos, finalmente, a disposición judicial.
Sobre todo porque parece claro que la tortura utilizada cientos de veces contra una docena de terroristas relacionados con el 11 de septiembre no fue una anormalidad sino una política de estado. Que comenzó dos meses después de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, continuó con el vejatorio tratamiento a los presos iraquíes en la prisión de Abu Ghraib, en Bagdad, siguió en la cárcel de Guantánamo y en otras muchas más instalaciones secretas de la CIA en Europa Oriental y Asia donde se ha interrogado a sospechosos.
Esta política de estado la crearon un grupo de abogados que trabajaban para el Fiscal General y para la Casa Blanca. Gente como el profesor John Yoo, que ahora da clases de Derecho en la universidad de Berkeley, en California, y Jay Bybee, en la actualidad un juez de Las Vegas, en Nevada, que fueron los que crearon la cobertura legal para que los interrogadores torturan a los presos. Utilizando métodos que Estados Unidos consideraba desde hacía medio siglo tortura, e inadmisibles porque fueron empleados por los chinos y los norcoreanos con los prisioneros estadounidenses durante la guerra de Corea.
Son estos hombres los que pueden estar nerviosos si es cierto que Obama se decide a permitir que sus acciones sean finalmente investigadas hasta las últimas consecuencias. Yoo sigue defendiendo sus acciones y se pregunta: "¿Tuvieron este tipo de interrogatorios éxito? Sin duda, han pasado más de ocho años y no hemos tenido un sólo atentado en nuestro territorio", afirma.
Una opinión que comparten muchos todavía dentro de los servicios secretos y que se quejan de que el presidente ha abierto la caja de Pandora con su decisión de hacer públicos los informes en los que se relataban el tratamiento al que fueron sometidos los responsables intelectuales y financieros del 11 de septiembre.
Entre ellos, Khalid Sheik Mohammed, el hombre que en el año 2000 llevó la idea de Osama Bin Laden, en una reunión en Afganistán, de que aviones repletos de combustible y controlados por terroristas suicidas podían derribar las Torres Gemelas.
Como después de ser detenido Mohammed no hacía más que provocar ideológicamente a sus interrogadores, cuestionando el papel de Estados Unidos en Oriente Medio y sin ofrecer información que hiciera "feliz" a sus captores, se decidió aplicarle los "métodos de interrogación mejorados"... y fue sometido al simulacro de ahogamiento en 186 ocasiones. Y con la garganta repleta de agua y sintiéndose morir el pájaro cantó.
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Agustín Alcalá
En 1982 empecé a trabajar como periodista ante las Naciones Unidas. No escribí una línea durante años porque terminé organizando ruedas de prensa, viajes de ministros y chupándome muchas reuniones de comités aburridos en la ONU. En 1992 fiché, cual futbolista orgulloso y de fácil regate, por Onda Cero. Las pasé muy mal el 11 de septiembre del 2001 en las calles cercanas a las Torres Gemelas y me dieron un premio Antena de Oro que no tengo puesto en el cuarto de baño. Cuando no estoy ante el ordenador me dedico a entrenar a mi hija pequeña en el fútbol-soccer.
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