20 de Abril de 2009 | Agustín Alcalá
Barack Obama ha dado este fin de semana en Puerto España la mano a docenas de líderes de América Latina y lo ha hecho con elegencia y educación porque, asegura, durante su gobierno Estados Unidos tratará a sus mayores críticos de una forma distinta a lo que hizo sin demasiados resultados la Administración de George Bush.
Una fotografía de las muchas que se ha tomado ha revuelto, sin embargo, los entresijos de los conservadores de Estados Unidos que dicen que es una irresponsabilidad que el presidente aparezca bromeando y sonriendo a Hugo Chávez, uno de los mayores rivales y opositores de esta nación.
"Estos gestos son inadmisibles y dirigen nuestra política exterior por el camino equivocado", reclama Newt Gingrich, el antiguo presidente del Congreso durante los años 90 y que ahora se ha convertido en uno de los portavoces del Partido Republicano.
"Quieren hacernos ver que no es importante que toleremos a un hombre que ha lanzado una viciosa campaña de antiamericanismo y que aparece al lado del presidente sonriendo y estrechándole la mano", defiende este antiguo congresista que ha comenzado ya una campaña para ser uno de los rivales de Obama en las elecciones presidenciales de dentro de tres años.
La Casa Blanca contesta que Gingrich y otros críticos conservadores ven el mundo con una visión de Estados Unidos como la única superpotencia sin piedad siempre amenazante, que es la culpable de la mala imagen que tiene este país en el resto del planeta. Y que ha dado muy pocos resultados para alcanzar la paz en Oriente Medio o en los contenciosos nucleares con Irán o con Corea del Norte.
"Es improbable que como consecuencia de dar la mano cortésmente a una persona se ponga en peligro los intereses estratégicos de nuestra nación", declara Obama para defender una nueva política exterior basada en el respeto a todos los países, incluidos los enemigos de Washington.
Lo que lleva a muchos a pensar que Obama no sabe defender los intereses de la nación y es un pardillo en política exterior que cae en las trampas que le tienden los enemigos de este país. Como cuando pareció agradecer el libro Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, en el que se narran los males del imperialismo europeo y americano en el continente americano.
Quizás con algo de celos y envidia, Gingrich dice que lo del libro es inaceptable. "Que haya pasado de la posición 54.295 en la lista de Amazon.com a la número dos es una muy mala noticia para nosotros porque ahora en América Latina y en otros lugares del mundo hay cientos de miles de personas que están leyendo un panfleto antiamericano que hunde nuestra imagen en el exterior", se queja.
Obama no podrá leer por ahora el regalo de Chávez porque no habla español para entenderlo. Lo que es una invitación para que el presidente venezolano o sus primos de La Habana le manden una copia traducida al inglés inmediatamente.
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Agustín Alcalá
En 1982 empecé a trabajar como periodista ante las Naciones Unidas. No escribí una línea durante años porque terminé organizando ruedas de prensa, viajes de ministros y chupándome muchas reuniones de comités aburridos en la ONU. En 1992 fiché, cual futbolista orgulloso y de fácil regate, por Onda Cero. Las pasé muy mal el 11 de septiembre del 2001 en las calles cercanas a las Torres Gemelas y me dieron un premio Antena de Oro que no tengo puesto en el cuarto de baño. Cuando no estoy ante el ordenador me dedico a entrenar a mi hija pequeña en el fútbol-soccer.
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