26 de Marzo de 2009 | Agustín Alcalá
¡Qué bueno es Tim Geithner, qué fabuloso es Barack Obama, qué gran banco es el Bank of America y qué maravilloso es invertir en Wall Street!
Por un día Estados Unidos se ha transformado en Alicia en el país de las maravillas porque todo el mundo parece feliz y contento con el plan de rescate de bancos del secretario del Tesoro, con las confiadas palabras de que comienzan a verse luces al final del túnel, con la reacción de la Bolsa de Nueva York y con la subida de los valores de los tan golpeados bancos e instituciones financieras.
La apuesta que ha realizado la Administración norteamericana para que su proyecto de sanear a los bancos, cargados en sus cuentas con 2 billones de dólares en créditos tóxicos o en el argot moderno "acumulado de díficil salida", es enorme. Porque se basa en invertir cientos de miles de millones de dólares que este país no tiene y que tendrá que pedir a alguien.
Y a los japoneses se les está acabando la paciencia y los chinos, que se han convertido en los grandes banqueros de Washington, se están poniendo muy nerviosos y creen que nunca recuperaran el billón de dólares que les han prestado.
Y porque en tiempos de recesión y miedo invita a los fondos de pensiones, a los de capital, a los de inversión y a los hedge funds, que son los que tienen más liquidez y dinero contante y sonante en este momento, a tomar unos riesgos que quizás muchos no deseen tomar en este momento. Porque el riesgo, alocado e innecesario, ha llevado al sistema financiero mundial a la situación en la que se encuentra.
El paquete de medidas anunciado por Geithner incluye una primera remesa de dinero público será de 100.000 millones de dólares y es posible que llegue finalmente a los 500.000 millones.
El nuevo mecanismo para limpiar los balances de los bancos funciona de la siguiente forma: de cada 100 dólares, los inversores privados aportarán 10 dólares, la Administración invertirá otros 10 y ofrecerá otros 80 dólares en créditos a muy bajo interés y préstamos a sus socios privados.
Todo ello con el objetivo de comprar hasta 1 billón de dólares en créditos basura y de sacarlos de las cuentas de resultados de los bancos para que salvados de la carga que tanto les pesa, vuelvan a prestar dinero a las pymes, a los comerciantes y a los consumidores.
Obama asegura que se siente "confiado" en que estas medidas tengan éxito aunque reconoce que el sistema financiero sigue todavía muy "frágil" y queda mucho camino por recorrer. "Aunque vamos por el camino correcto y hay signos esperanzadores de que el crédito vuelve a aparecer", anticipa.
Los republicanos en el Congreso han mantenido un silencio estratégico porque debido a la fuerte reacción positiva del Dow Jones y a su subida de 6,8 por 100 han preferido no hablar ahora y esperar acontecimientos. Pero hay mucha preocupación a que este país, para salvar el hoy está endeudando el maZana y a que los hijos y nietos de los norteamericanos de ahora tengan la soga al cuello.
Pero como dice el presidente: vivimos en el hoy y el maZana... ya veramos.
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Agustín Alcalá
En 1982 empecé a trabajar como periodista ante las Naciones Unidas. No escribí una línea durante años porque terminé organizando ruedas de prensa, viajes de ministros y chupándome muchas reuniones de comités aburridos en la ONU. En 1992 fiché, cual futbolista orgulloso y de fácil regate, por Onda Cero. Las pasé muy mal el 11 de septiembre del 2001 en las calles cercanas a las Torres Gemelas y me dieron un premio Antena de Oro que no tengo puesto en el cuarto de baño. Cuando no estoy ante el ordenador me dedico a entrenar a mi hija pequeña en el fútbol-soccer.
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