21 de Marzo de 2009 | Agustín Alcalá
Barack Obama ha cometido el pecado del nuevo rico que para demostrar su repentina fortuna se deja ver en todos los lados, acude a todas los saraos, se mete en todos los berenjenales, da su opinión de todo y sobre todos y se hace onmipresente.
El presidente quiere demostrar que trabaja tan duroy está al frente de todos los asuntos y desafíos a los que se enfrenta Estados Unidos que muchos le acusan de haber perdido el foco de su cámara y desatender su principal fotografía: la economía.
Obama no es el agente 007 sino el presidente 24-7. Veinticuatro horas al día y siete horas a la semana y que está a todos los lados y en todos los sitios. La presidencia del "everywhere" (aquí y allí y en todos los lugares).
Porque habla por los codos, su cara está en las portadas de revistas y diarios, aparece en las televisiones y ante los micrófonos constantemente y en su deseo de hacer su gobierno cada vez más transparente ya hay muchos que dicen que en vez de demostrar que trabaja mucho da la impresión que no hace nada.
El que mucho abarca... poco aprieta. Sobre su mesa tiene la crisis económica, sus planes de estímulo, su presupuesto y las reformas (sanitaria, educativa, ética, de los impuestos, científica, calentamiento global y energética). Y además Irán, Afganistán, Corea del Norte, China, Pakistán e India, Irak y esta semana la OTAN y su inmersión en la Alianza de las Civilizaciones que a nadie importa.
Y también se hace el gracioso, con menos suerte de la esperada, en los programas cómicos nocturnos de la televisión o da su opinión sobre quién ganará el torneo de baloncesto universitario que se juega estos días y provoca la indignación entre los que él anticipa no tienen posibilidad alguna de vencer.
Obama llegó a la Casa Blanca prometiendo un cambio de maneras y de formas y asegurando que iba a acercar la presidencia a los norteamericanos. Pero quizás lo que quieren sus compatriotas es que ejerza más como presidente y se centre en su labor y se distraiga menos. Ya que corre el peligro de que de tanto hablar es posible que la gente deje de escucharle y en vez de excitación produzca somnolencia y aburrimiento.
Los retos a los que se enfrenta siguen sin resolver. Su reforma bancaria está en mantillas, sus planes para salvar las casas de millones de norteamericanos que no pueden pagar sus hipotecas tienen demasiados agujeros, su reforma sanitaria costará tanto dinero que será imposible pagarla y su presupuesto para el 2010 se encamina hacia un costoso enfrentamiento con el Congreso. Y eso que todavía no ha tenido que enfrentarse a una crisis internacional que le remueva las alfombras de la Casa Blanca.
Este país conoce a muchos presidentes que quisieron hacer muchas cosas al mismo tiempo y acabaron despedidos por los ciudadanos a las primeras de cambio. Obama no es Jimmy Carter... pero comienza a parecérsele.
es un blog de ADN.es escrito por:
Agustín Alcalá
En 1982 empecé a trabajar como periodista ante las Naciones Unidas. No escribí una línea durante años porque terminé organizando ruedas de prensa, viajes de ministros y chupándome muchas reuniones de comités aburridos en la ONU. En 1992 fiché, cual futbolista orgulloso y de fácil regate, por Onda Cero. Las pasé muy mal el 11 de septiembre del 2001 en las calles cercanas a las Torres Gemelas y me dieron un premio Antena de Oro que no tengo puesto en el cuarto de baño. Cuando no estoy ante el ordenador me dedico a entrenar a mi hija pequeña en el fútbol-soccer.
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