09 de Marzo de 2009 | ADN.es
Como viejo profesor universitario que es, Barack Obama cree que la religión y la política no tienen cabida en las aulas ni en los laboratorios y por eso su decisión de aislar a la ciencia de las influencias de los sacerdotes y de los políticos y permitir que cada uno haga su papel sin mezclarse ni influirse.
Con una firma con su mano izquierda hoy ha levantado las restricciones impuestas por George Bush desde el 2001 que prohibían el uso de dinero federal para la investigación de las células madre y que, en opinión de muchos investigadores norteamericanos, han convertido a Estados Unidos en un comparsa y no en un líder de la investigación cientifica mundial durante los últimos años.
"No debemos utilizar el dinero público para fomentar la destrucción de la vida humana", era el discurso de Bush que tan feliz hacía a los grupos religiosos que aseguraron su llegada primero a la Casa Blanca y luego su permanencia. Para la derecha religiosa norteamericana las células madre están en la vanguardia de su guerra contra el aborto, la destrucción de los embriones, el derecho a la vida y el reclamo que la religión está presente a cada momento, en todos los sitios, a todas horas desde el nacimiento hasta la tumba.
Lo que ha garantizado que muchos científicos hayan vivido con una mordaza. De obra y de palabra porque durante los años del imperio Bush nadie se atrevía a reclamar dinero federal por miedo a ser metido en la lista de los indeseables que se oponían a la ideología ultraconservadora que ha dominado los últimos años en la Casa Blanca. Porque si defendías que las células embrionarias eran necesarias para avanzar las investigaciones de muchas enfermedades te arriesgabas a que no te dieran dinero para otros estudios y trabajos que nada tenían que ver con ellas.
Y como el estado es el mayor banquero de la ciencia era mejor callar y buscar el dinero privado que salía a cuentagotas. El doctor Erwin Wisseman, de la universidad de Stanford, mantiene que los científicos han vivido durante los últimos años en una democracia vigilada. "La Administración Bush imponía unas condiciones políticas que ponían a la ideología por delante de la investigación. Algo que nunca había sucedido en nuestra historia científica".
Al final, los que más han perdido han sido los enfermos de Alzheimer, de Parkinson, de diabetes, de lesiones de espina dorsal, enfermedades coronarias y neurológicas cuyas peticiones para que la ciencia se impusiera a la religión y a la idelogía fueron desestimadas como gritos al vacio y desesperados.
Obama ha levantado las prohibiciones y abierto la hucha federal con 10.000 millones de dólares disponibles para la investigación en su paquete económico recientemente aprobado por el Congreso. Y se ha comprometido a que bajo su gobierno no haya restricciones a la investigación científica por intereses políticos y religiosos.
Su objetivo es recuperar el tiempo perdido, dejar a los científicos trabajar en paz y colocar de nuevo a Estados Unidos en la vanguardia de la ciencia. Y si triunfa habrá mucha gente enferma que se lo agradezca.
es un blog de ADN.es escrito por:
Agustín Alcalá
En 1982 empecé a trabajar como periodista ante las Naciones Unidas. No escribí una línea durante años porque terminé organizando ruedas de prensa, viajes de ministros y chupándome muchas reuniones de comités aburridos en la ONU. En 1992 fiché, cual futbolista orgulloso y de fácil regate, por Onda Cero. Las pasé muy mal el 11 de septiembre del 2001 en las calles cercanas a las Torres Gemelas y me dieron un premio Antena de Oro que no tengo puesto en el cuarto de baño. Cuando no estoy ante el ordenador me dedico a entrenar a mi hija pequeña en el fútbol-soccer.
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