03 de Septiembre de 2010 | Albert Montagut
Hay que remontarse a 1978 para recordar una conversación entre israelíes y árabes que terminara en paz. Begin y el presidente egipcio, Anwar El Sadat, invitados a Camp David por el presidente Carter, enterraron el hacha de guerra y recibieron el Nobel. Desde entonces ha sido imposible generar ese nivel de confianza mutua en Oriente Próximo. No lo lograron Peres, Rabin y Arafat en el 93 con Clinton, ni decenas de resoluciones de la ONU, conferencias y acuerdos considerados históricos. Ahora le toca el turno a Obama, quien también intenta aproximar posturas entre el Israel de Netanyahu y la Palestina de Abbas. No se puede ser optimista. El primer ministro israelí es un halcón y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina no controla a Hamás. Si a este cóctel, le añadimos el Irán nuclear, esta eterna ecuación política quedará sin resolver. Una vez más.
Albert Montagut
cartasaldirector@adn.es
amontagut@adn.es
Deseo de corazón que tanto Israel como Palestina lleguen a una paz definitiva. Y me alegro de que, al menos, se hagan estas rondas de negociación entre líderes para intentar lograrla. Dan pie al optimismo. Pero, seamos realistas, creo que el poner punto final al conflicto pasa por que tanto Israel como Palestina estén dispuestos a ceder realmente más que a reclamar. Si no, nos quedamos como estamos, sólo con palabras alas que siguen ya demasiados muertos.
Alejandra Carbonero
Madrid
es un blog de ADN.es escrito por:
Albert Montagut
Últimas entradas:
Archivo
Introduce el texto de la imagen.