19 de Julio de 2010 | Albert Montagut
El escalofriante suceso del parque de atracciones de Barcelona pone los pelos de punta. La atracción, situada en un recinto municipal, provocó un accidente mortal que abre dudas sobre el mantenimiento de este tipo de montajes que en pleno estío llenan miles de plazas en toda España. Es vital que los Ayuntamientos extremen su control sobre el estado de las atracciones de más riesgo, que usa gente de todas las edades. Como siempre ocurre en este país hemos de sufrir una desgracia para ponernos a trabajar. ¿Son seguras las atracciones de los parques, o las ambulantes que recorren las fiestas en verano? Los usuarios han de tener la tranquilidad de que existe una responsabilidad por parte los propietarios en el mantenimiento, y de control en los municipios. En BCN ese control existió, pero las dudas sobre miles de atracciones se multiplican ahora. La diversión no puede convertirse en una tragedia.
Albert Montagut
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La carta del lector
Tibidabo formaba parte de una S.A donde tenían sus ahorros pequeños inversores, pero con la entrada de De la Rosa, llegó la descapitalización. Más tarde, una empresa extranjera se interesó por el parque, pero el Ajuntament de Barcelona lo adquirió, dejando en la ruina a los titulares de las acciones. Si el Tibidabo hubiera estado gestionado por una empresa privada responsable, quizá no hubiera habido accidente. Digo quizá, que nadie mal interprete.
José Gutiérrez
Barcelona
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