12 de Noviembre de 2009 | Albert Montagut
No hay duda de que las decisiones adoptadas por el Gobierno para solucionar la crisis del secuestro del pesquero Alakrana tenían como único objetivo poner a salvo al patrón y a la tripulación del barco. No hay margen para la discusión de que no fuera ése el objetivo de Defensa y Exteriores. Pero el caso del Alakrana sí pone de manifiesto la debilidad de un Gobierno que, primero, extradita a dos delincuentes sin comprobar sus identidades y edad, para, segundo, plantearse repatriarles a su país en una maniobra que pone en entredicho nuestro sistema judicial. Si los piratas somalíes han sido capaces de acorralar al Gobierno de la forma pública en que lo han hecho, de qué no serán capaces los etarras o terroristas internacionales que vayan a actuar en España. El PSOE criticó al Gobierno del PP por la intervención impecable en Perejil, pero su negociación del Alakrana merece una severa crítica.
Albert Montagut
(amontagut@adn.es)
La carta del lector
El secuestro en Somalia del pesquero Alakrana plantea al Gobierno el dilema de una embarazosa elección: someterse al chantaje de terroristas o plantear un rescate armado. No hay duda de que estos actos de piratería están en el radio de nuestra jurisdicción. Liberar a los dos piratas encarcelados en España sólo prosperaría dejando en papel mojado la ley orgánica, o si Somalia o un tribunal internacional abriesen un proceso sobre los delitos.
Jorge Vila
Sestao (Bilbao)
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