29 de Junio de 2009 | Albert Montagut
La repentina muerte del indiscutible Rey del pop a la temprana edad de 50 años no ha dejado indiferente a nadie. A pesar de la legión de detractores que tuvo a lo largo de su polémica vida, el número de fieles admiradores con los que contó siempre fue apabullante, logrando hacer de sí mismo un personaje mágico y misterioso, de referencia para muchas generaciones. Y es que su gran talento está fuera de duda. Acaba de nacer, indefectiblemente, una leyenda.
Mar Sánchez
Zaragoza
Todas las personas tienen su parte negativa. La vida es para la mayoría una lucha contra esa realidad. El autocontrol es importante, luchar por ser mejores, y no dejarse arrastrar, es básico. Michael Jackson, como todos, tenía aspectos negativos. Cuando estos días le vemos bailar su Billie Jean y saltar de baldosa en baldosa, o ejecutar a la perfección la coreografía de Thriller, justificamos que se le haya apodado como el Rey del pop. Pero a diferencia de otros, en el momento de su muerte, afloran, más que otra cosa, sus problemas financieros y legales. Su proximidad a los niños, pese a lograr evitar graves acusaciones de abusos, marcó sus últimos años y le ha acompañado en el momento de su muerte. Su infancia no fue fácil y su vida, más allá del éxito, tampoco. Intentemos recordarle por lo mejor y recordemos, nosotros, que la vida es una continua lucha que hay que ganar al lado oscuro, seamos quienes seamos.
Albert Montagut
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