26 de Marzo de 2009 | Albert Montagut
He escuchado declaraciones sobre La Muela queme han dejado helada. Ante la corrupción generalizada, afirma uno de sus vecinos que "el pueblo está limpio y tenemos plaza de toros cubierta". Otra afirma que, en lo que se refiere al cohecho, "¿quién no lo hace? y ¿quién no lo haría?". Y para rematar, su propia alcaldesa afirma que "para qué ser alcaldesa si no se puede recalificar". Vamos que cumplirlas leyes no tiene valor para nadie. Menudo panorama.
Rosa Artiz
Totana (Murcia)
La contundencia de la justicia en los primeros esbozos del caso de corrupción de La Muela (Zaragoza) se basa, a juzgar por las informaciones, en las pruebas aportadas por la Fiscalía y la declaración de algunos inculpados, como es el caso de la propia alcaldesa, María Victoria Pinilla. Según la edil del PAR, ella se creía poseedora de la potestad de decidir dónde se podía construir y qué edificios o solares podían recalificarse. Rara forma de aplicar un mandato municipal: haciendo lo que a uno le viene en gana. Desgraciadamente, en los últimos años, en muchos puntos de España la corrupción urbanística ha campado a sus anchas. No se entiende cómo los Gobiernos autonómicos han contribuido, con su dejadez y falta de control, a que este fenómeno no sea atribuible sólo a La Muela y a algunos pueblos baleares o malagueños, sino a una forma de ejercer el mando municipal en toda la Península.
Albert Montagut
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