14 de Junio de 2009 | ADN.es
Todos quieren a Stieg Larsson. Le quieren los lectores; los más de 1,2 millones que en nuestro país ya han saqueado las librerías con Los hombres que no amaban a las mujeres y La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina . Le quieren los editores; orgullosos de ser casi sin proponérselo los padres del fenómeno literario del año. Le queremos los periodistas; cada día noticia. Le quieren Quentin Tarantino y Brad Pitt; que negocian con la familia la compra de los derechos de la saga Millennium para hacer la peli yanqui. No les convence la reciente versión de Suecia y Alemania. Le quiere Alberto Ruiz-Gallardón, que presentará el próximo 22 de junio la esperada tercera parte, La reina del palacio de las corrientes de aire. Este amor (político) no se acaba de entender. Es probable que durante esa presentación, el malogrado escritor sueco, fallecido en 2004 repentinamente de un ataque al corazón, se revuelva en su tumba. Por muy progresista que pueda parecer el alcalde de Madrid, a Larsson le iba más La Internacional que el vuelo de la gaviota.
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Cristina Castillón
Cristina Castillón (Barcelona, 1982) es redactora de Cultura. Desde hace dos años se encarga de la sección de Libros. En A pie de página repasa el panorama literario nacional e internacional rescatando de las estanterías los superventas del año y los pequeños olvidados.
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