02 de Noviembre de 2009 | ADN.es
Sucede poco, pero sucede. Hay días en los que terminas un libro, cierras con cuidado la contraportada y lo acurrucas en tu pecho como un bebé. Casi sin enterarte, tras horas de sueño perdido, minutos robados en el autobús de camino al trabajo, un libro ha tomado tu vida como el vietcong, adentrándose sigilosamente en tu top-10 literario. Pim-Pam. Una revolución silenciosa que te dispara hacia la librería para encontrar otro y otro y otro libro de este autor que crees se ha sentado a la vera de tu cama para susurrar su hipnótica historia.

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Uno de estos autores es E. L. Doctorow. Un venerable abuelo, un patriarca literario, cuya literatura quita el hipo. Así que: Todos en pie. Llega Doctorow.
¿Por qué vale la pena detener tu vida, apagar el ordenador (y sí, dejar de descargar series) y acostarte con la decena de libros de este genio estadounidense, semidesconocido injustamente en nuestro país? ¿Por qué hemos laureado a Philip Roth y Norman Mailer y no a su coetáneo, menos pedante, más habilidoso literariamente y más contundente?
Porque gracias a la editorial MISCELÁNEA, hemos redescubierto (El Aleph también había editado algo en los últimos años) a este autor de culto en Estados Unidos, laureado con el National Book Award, el Premio Nacional de la Crítica, el PEN /Faulkner, la Medalla de la Academia Americana de las Artes y las Letras y la Medalla Nacional a las Humanidad, y un largo etcétera. Más vale tarde que nunca. En los dos últimos años, Patricia Escalona, responsable de Miscelánea, ha dedicado esfuerzo a mimar cuatro de las novelas de Doctorow: La gran marcha, El libro de Daniel, Ragtime y Ciudad de Dios, así como una compilación de ensayos. ¡GRACIAS! Esperamos con ansia y casi sin uñas, la llegada de Bienvenido a los malos tiempos, El lago, La feria del mundo, Billy Bathgate y tantas otras.

Ragtime
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También porque escribe cosas como ésta: "Toda la historia ha contribuido a verter esta cerveza en tu vaso, ha traído a la triste mujer con tejanos que hay en el extremo del bar unos Malboros, dado al espejo que hay detrás de esas botellas su brillo peculiar, y no de manera casual, nos ha iluminado con esta luz azul de neón de libertad ilusoria.". El ***** resume la historia contemporánea universal en cuatro líneas casi sin pestañear y seguro que mientras se fuma un pitillo. Nacido en Nueva York en 1931, crecido en la posguerra americana, criado en la década del sueño americano y madurado en los revolucionarios sesenta, Doctorow ansía (sin la pretensión del escritor-Dios) a escribir la auténtica Gran Novela Americana. No por definitiva, sino por total.

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¿Quieres saber cómo nació la gran nación? Lee Bienvenido a los malos tiempos, una parodia del western, y La gran marcha, sobre la guerra de Secesión. ¿Cómo se forjó Nueva York y la sociedad capitalista? La musical Ragtime y la gansteril Billy Bathgate. ¿La América tras la Segunda Guerra Mundial, la paranoica ultraderechista? El libro de Daniel. ¿La sociedad contemporánea surgida de la posmodernidad? Ciudad de Dios. Y así podríamos estar toda la noche.
Las novelas de Doctorow atrapan al lector por su calidad, pero también por su riesgo y osadía. Heredero de Faulkner y Woolf, arranca de la voz interior, casi siempre judía y neoyorquina, para demostrar un dominio absoluto y espectacular del oficio literario diseminando al narrador a lo largo de 300 páginas.
De verdad, arranca a correr hacia la librería más cercana.
es un blog de ADN.es escrito por:
Cristina Castillón
Cristina Castillón (Barcelona, 1982) es redactora de Cultura. Desde hace dos años se encarga de la sección de Libros. En A pie de página repasa el panorama literario nacional e internacional rescatando de las estanterías los superventas del año y los pequeños olvidados.
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