04 de Mayo de 2009 | ADN.es
"Si tú lees, ellos leen", rezaba la última campaña para el fomento de la lectura del Ministerio de Cultura, que ahora misteriosamente han vuelto a emitir. En ella, se ve a una niña imitando a su padre en la mesa y también en el sofá, con un libro en la mano.
Será la creciente fe en la genética, que debe salvarnos de todo mal en el siglo XXI, pero que sepamos aún no han descifrado ningún códice biológico que garantice una prole culta y lectora. Y a los hechos me remito. Según el último Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en el primer trimestre de 2009 de la Federación de Gremio de Editores de España, los chavales de entre 14 y 24 años son los que más leen en nuestro país, su tasa lectora alcanza el 72,4%. Por la regla anterior, siete de cada diez españoles adultos deberían ser ávidos lectores. Y sí, la regla se cumple, pero su pasión literaria es el Marca. En nuestro país, sólo el 42,1% de la población asegura leer libros diaria o semanalmente.
Así que, al final, desmontando el mito popular de que de "padres lectores, hijos lectores", la campaña institucional debería replantearse el lema por "si ellos leen, quizás tú leas".
¿Qué lee nuestra prole?
Crítica, en su colección Ares y Mares, publica La magia de los libros infantiles, del profesor Seth Lerer, en el que se analizan, desde las fábulas de Esopo hasta las aventuras de Harry Potter, cómo ha evolucionado la literatura infantil y juvenil. ¿Cómo contarle las mismas historias que oían mis abuelos de niños a mi sobrino de cinco años, que maneja los 16 mandos de la casa mejor que yo, o a mi vecino de 15 que se pone las botas cada lunes gracias a Física o Química?
Harry Potter encantó a todos, niños y mayores, con su magia, y ahora Edward y Bella arrasan con un amor adolescente y vampírico. ¿Qué pensarían de Tom Sawyer o Jim Hawkins?
En una viñeta de Calvin y Hobbes, de Bill Waterson, el pequeño de seis años asustaba al lector adulto con una dosis de realidad: "Soy un niño criado por la televisión y las consolas (y un largo etcétera) y en unos años, cuando seas viejo y no puedas valerte por ti mismo, dominaré el mundo". Seremos víctimas del mundo que vendrá, así que mejor saber cuáles serán los referentes culturales de nuestros hijos en veinte años.
Si ahora los nacidos en los ochenta, los que crecieron con los libros de los Hollister, La historia Interminable o La Princesa Prometida o Las gemelas de Sweet Valley y las pelis de cazafantasmas, bicivoladores o condensadores de flujo, chorrean al Madrid y copan las portadas de las revistas teen, ¿quién lo hará en el 2020?
Una pista para que vayamos haciéndonos a la idea: se llama Kika y es una superbruja. La saga del autor alemán Knister, que estrena adaptación cinematográfica de Disney en nuestro país el próximo 12 de octubre, ha vendido más de cinco millones en España. Un fenómeno editorial, que junto al de Crepúsculo, con más de 1,5 millones de ejemplares vendidos en territorio patrio, debería abrir telediarios.
La cuestión es...¿Cómo hacer para que estos millones de lectores reales que deberían convertirse en ávidos devoradores de páginas potenciales no caigan por el camino? A los soldados caídos, no hay que dejarles atrás. No se puede obligar a leer y casi tampoco educar. La lectura no es cuestión de usar el tenedor correcto para el pescado o de lavarse las manos antes de cenar. Es aventura, es descubrimiento, es evasión. Al menos al principio.
es un blog de ADN.es escrito por:
Cristina Castillón
Cristina Castillón (Barcelona, 1982) es redactora de Cultura. Desde hace dos años se encarga de la sección de Libros. En A pie de página repasa el panorama literario nacional e internacional rescatando de las estanterías los superventas del año y los pequeños olvidados.
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