Pasen y vuelen. Barcelona abre hoy su nueva puerta al mundo. Una puerta más moderna y luminosa, pero, sobre todo, más grande: por la nueva T1 del aeropuerto de El Prat podrán pasar hasta 30 millones de pasajeros al año, con lo que se doblará la capacidad de una infraestructura que ahora será capaz de absorber anualmente a alrededor de 55 millones de viajeros (y los 70 millones cuando se ponga en marcha la terminal satélite, aún sin fecha).
Con el estreno de la terminal diseñada por el arquitecto Ricardo Bofill -que ya hace casi una década que plasmó en el papel sus primeras ideas para esta infraestructura-, Barcelona salta por fin a la primera división de una liga aeroportuaria que el año pasado encabezaba la ciudad estadounidense de Atlanta (con un tráfico de 90 millones de pasajeros) y en la que se situaba en el discreto puesto 34.
Nuevo modelo de gestión
"El salto es impresionante", afirmó ayer el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en su discurso inaugural, en el que destacó que esta "obra emblemática" será de "referencia en todo el Mediterráneo". En esta línea también se expresaron en sus alocuciones el ministro de Fomento, José Blanco ("Con este aeropuerto Cataluña volará más alto "), y el president de la Generalitat, José Montilla ("Con la T1 Cataluña puede competir internacionalmente").
Pero gran parte del potencial del nuevo aeropuerto dependerá del modelo de gestión. Consciente de ello, Zapatero abrió una vez más su maleta de las promesas: "Queremos poner sobre la mesa el nuevo modelo aeroportuario antes de que acabe el año", aseguró el presidente, que añadió que la propuesta "satisfará las necesidades y ambiciones que legítimamente tiene Cataluña".
Otro factor clave para que El Prat pueda desplegar todo su potencial pasa por la construcción de la terminal satélite, cuya obra aún no está licitada, pero que permitiría llegar a los 70 millones de pasajeros anuales.
El estreno, de Spainair
Sobre el terreno, está previsto que hoy despeguen o aterricen unos 30.000 pasajeros en la T1 en su primer día de funcionamiento. El primer vuelo programado es el de Spanair de las 6.00 a Madrid, mientras que otro de la misma compañía, procedente de Palma de Mallorca, será el primero en dejar pasaje en las nuevas instalaciones. En este primer día está previsto gestionar unas 18.000 maletas.
De esta forma se empezarán a poner a prueba los nuevos sistemas, como los 28 puntos de control de seguridad y los 52 de control de pasaporte, aunque no todos funcionarán hoy. Sí que lo seguirán haciendo las terminales A, B y C, aunque ahora pasarán a un segundo plano bajo el nombre de T2.
EL ARQUITECTO
"Una pequeña ciudad con calles y plazas"
El padre de la criatura no paró de recibir felicitaciones. "El orgullo no figura en mi vocabulario, lo que sí estoy es satisfecho", decía ayer Ricardo Bofill. El arquitecto de la T1 definió su obra como "una pequeña ciudad, con calles y plazas", que evita "lo barroco". Según él, su "aportación a la historia de la arquitectura" busca "el nuevo modelo de desarrollo económico de España". Y por eso le pidió a Zapatero "conservar" el equipo creativo del proyecto.
LOS DATOS
1.258 millones de euros le ha costado la nueva T1 al Ministerio de Fomento. La inversión -que dobla las previsiones iniciales-se incluye en el presupuesto de 5.100 millones del plan global de mejora de El Prat. La T4 de Barajas costó 6.000 millones, incluyendo expropiaciones y la obra de la terminal satélite.
544.066 metros cuadrados es la superficie total de la nueva terminal, multiplicando así por cuatro la capacidad del aeropuerto barcelonés. La mayor parte de este espacio (212.900 m2) está dedicado a las áreas técnicas, mientras que los pasajeros cuentan con 155.200 m2 de zonas públicas.
101 puertas de embarque tiene la T1, distribuidas en cinco zonas. La terminal cuenta con 43 'fingers',166 mostradores de facturación, 15 cintas de recogida de equipaje y 19 puertas de acceso. Además, dispone de 12.000 plazas de aparcamiento, 9.400 de las cuales son cubiertas.
ESTRENO CON 19 AEROLÍNEAS Y 36 TIENDAS PERO SIN TREN
En coche, en taxi o en autobús, pero no en tren. La T1 nace con la grave deficiencia del retraso de su conexión con el metro y la red de Cercanías.
Si bien la nueva terminal ya tiene apunto el espacio reservado a estos medios de transporte, no será hasta 2012 cuando la futura línea 9 del metro llegue. En el caso de Cercanías, la única fecha adelantada por el ministerio de Fomento es la de la licitación de la obra, que será este año. Después faltará adjudicarla y ejecutarla.
A falta de tren, un servicio de autobuses lanzadera conectará la T2 con la T1 cada seis minutos, en un trayecto que dura unos 12 minutos. Otros autobuses lanzadera llevarán a la nueva terminal desde la estación de Cercanías situada frente a la T2. En este caso, los convoyes saldrán coincidiendo con las llegadas de los trenes.
Además de la conexión interna, el Aerobús, se desdobla en dos líneas que conectarán la plaza Catalunya con la T1 y la T2. Las otras opciones para llegar a la nueva terminal desde Barcelona son la línea 46 (desde plaza Espanya) y la N17 (nocturna), que sale de plaza Catalunya y pasa por el Prat de Llobregat.
Una novedad será la línea 99 de la Entitat Metropolitana del Transport, que unirá Castelldefels, Gavà y Viladecans con la T1 cada media hora.
En cualquier caso, la nueva terminal contará con 750 plazas de taxi. Y para llegar en vehículo privado el trayecto será unos cinco minutos más largo que hasta la T2. La nueva terminal ya tiene una salida abierta desde la autovía C-31 y un vial desde la T2 que incorporará también un carril bici.
Una vez en la T1, la oferta comercial de momento será de 11 puntos de restauración, 36 tiendas de las 51 previstas, una oficina de La Caixa, 16 cajeros automáticos, del total de 22 que habrá, un centro de negocios y dos salas Vips. Los servicios se ampliarán con gimnasio, peluquería y centro de masajes.




